
¿Por qué la Fuerza Armada no puede provocar un cambio político?
EL MAYOR ERROR ESTRATÉGICO DE LA OPOSICIÓN: CREER EN UN QUIEBRE MILITAR IMPOSIBLE
No todas las derrotas políticas son producto de la represión. Algunas son el resultado de errores de diagnóstico.
En el caso venezolano, el error ha sido persistente, sistemático y sobre todo demostrable: creer que la Fuerza Armada podía ser el agente de cambio.
No es una opinión.
Es un error estructural que ha sido estudiado, documentado y confirmado por la teoría política y la experiencia histórica.
I. EL SUPUESTO FALLIDO: EL “QUIEBRE INTERNO”
Durante años se construyó una narrativa – “incluidos especialistas militares”: que dentro de la Fuerza Armada existía una fractura lista para activarse.
Este supuesto se tradujo en promesas concretas:
- Fechas de transición
- Anuncios de “movimientos internos”
- Declaraciones sobre mayorías militares favorables
Nada ocurrió.
Y no ocurrió por una razón fundamental: ese tipo de quiebre es incompatible con el modelo de control militar existente.
II. LO QUE DICE LA TEORÍA: LOS REGÍMENES AUTORITARIOS NO CAEN POR SUS EJÉRCITOS (ASÍ COMO ESTÁN DISEÑADOS)
La literatura académica es clara.
Según Samuel P. Huntington en The Soldier and the State, la clave del comportamiento militar no es la voluntad individual, sino el grado de control político sobre la institución.
Más aún, estudios contemporáneos como:
- Coup d’État: A Practical Handbook
- The Dictator’s Handbook
- From Dictatorship to Democracy
Coinciden en un punto central: Los regímenes estables sobreviven cuando logran fragmentar, vigilar y politizar a sus fuerzas armadas.
Es exactamente el caso venezolano.
III. EL COMISIONADO POLÍTICO: EL MECANISMO QUE ANULA TODO QUIEBRE
El concepto no es nuevo.
Fue aplicado en:
- la Unión Soviética
- el sistema político de Cuba
- y múltiples regímenes autoritarios del siglo XX
Consiste en introducir control ideológico dentro de la estructura militar, generando:
- Supervisión política permanente
- Desconfianza horizontal entre oficiales
- Dependencia del poder civil autoritario
En Venezuela, este modelo ha sido documentado por analistas como:
- Alberto Franceschi
- Hernán Lara Castillo
Particularmente en estudios sobre la “cubanización” de la Fuerza Armada.
Resultado operativo:
- No hay cadena de mando autónoma
- No hay coordinación sin riesgo de delación
- No hay capacidad de conspiración efectiva
En términos técnicos: El sistema está diseñado para impedir exactamente lo que se esperaba que ocurriera.
IV. EL ERROR CONCEPTUAL: CONFUNDIR DESCONTENTO CON CAPACIDAD
Uno de los errores más comunes y más graves es este: Creer que el descontento interno equivale a capacidad de acción.
La evidencia demuestra lo contrario.
Segun The Logic of Political Survival:
- Los actores dentro del sistema autoritario priorizan sobrevivir, no cambiar el sistema
- La deserción ocurre solo cuando el costo de permanecer es mayor que el de rebelarse
En Venezuela, ese costo sigue siendo:
- Alto para rebelarse
- Bajo para mantenerse dentro del sistema
Por lo tanto: no hay incentivo racional para un quiebre.
V. EL MITO DEL LIDERAZGO MILITAR: EL “NÚMERO UNO” COMO FICCIÓN

Otro error clave ha sido asumir que el mérito académico militar se traduce en liderazgo político o estratégico.
Esto contradice lo que explica On War: El liderazgo real se prueba en condiciones de fricción, incertidumbre y conflicto.
En ausencia de guerra real:
- No hay validación del liderazgo
- No hay prueba de mando
- No hay cultura operativa auténtica
Lo que queda es: jerarquía sin liderazgo real.
VI. LA EVIDENCIA HISTÓRICA: POR QUÉ LOS GOLPES FALLAN EN SISTEMAS CONTROLADOS
Los intentos fallidos en Venezuela (y en otros contextos similares) no son anomalías.
Son previsibles.
Según Edward Luttwak: Un golpe de Estado requiere control simultáneo de comunicación, mando y coordinación.
El “corte longitudinal” destruye exactamente esos tres elementos.
Por eso:
- No hubo quiebre antes
- No lo hubo durante momentos críticos
- No lo habrá bajo las mismas condiciones
VII. EL FACTOR INTERNACIONAL: REALPOLITIK SOBRE IDEOLOGÍA
La política internacional no responde a expectativas morales.
Responde a intereses.
Autores como Henry Kissinger lo han dejado claro:
La estabilidad es preferible al caos no controlado.
Esto implica que:
- Ningún actor externo apuesta a escenarios incontrolables
- Mucho menos a quiebres militares inciertos
Por tanto, basar una estrategia en ese supuesto no solo es débil: es estratégicamente irrelevante.
VIII. CONCLUSIÓN: UN ERROR DEMOSTRABLE, NO OPINABLE
No estamos ante una discusión ideológica.
Estamos ante un error verificable:
- La teoría lo explica
- La historia lo confirma
- La evidencia lo demuestra
Confiar en un quiebre militar en un sistema diseñado para impedirlo no es optimismo.
Es un error de diagnóstico.
Y en política, los errores de diagnóstico no se corrigen con discursos.
Se corrigen con realidad.
Mientras se siga apostando al actor equivocado, el resultado será el mismo.
No importa cuántas veces se repita la promesa.
No importa cuántas fechas se anuncien.
Porque el problema nunca fue el tiempo.
Fue el supuesto.
Y ese supuesto hoy está completamente desmontado.
